Rentar un barco suena a que requiere mucha planeación, pero en Yucatán la realidad es mucho más sencilla. El mar aquí es amigable, las distancias son cortas y la vibra es cien por ciento relajada. Si estás en Mérida o planeas visitar el estado, dedicarle un día al mar es una de las mejores decisiones que puedes tomar.
La mañana: Llegada al Puerto de Abrigo El día empieza en Progreso, a unos 40 minutos de Mérida. Al llegar al Puerto de Abrigo no te vas a encontrar con un lugar pretencioso, sino con un puerto funcional y tranquilo donde nuestra tripulación ya tiene todo listo. Tú solo llegas, te quitas los zapatos, subes al barco y dejas que nosotros nos encarguemos de soltar amarras.
El trayecto: Navegando a tu propio ritmo Una vez fuera del puerto, el mar yucateco te recibe con aguas que suelen ser muy tranquilas, especialmente por las mañanas. No hay prisa. Puedes ir sentado en la proa sintiendo la brisa o platicando en la sombra con una bebida fría. Nuestro objetivo es bordear la costa, buscar los bancos de arena más claros o encontrar ese punto exacto donde el agua se pinta de tonos esmeralda y turquesa.
La tarde: Sol, agua y buena comida El plan lo decides tú. Podemos fondear cerca de Chuburná para que nades en aguas bajas y seguras, perfectas si vienes con familia o niños. O si prefieres, podemos buscar un punto más profundo. Mientras tú disfrutas del agua, la tripulación te prepara botanas frescas, un buen ceviche o lo que hayamos acordado para tu viaje. Es tu espacio, tu música y tus reglas.
El regreso: El atardecer desde el agua Pocas cosas superan la vista del sol bajando sobre el Golfo de México. El regreso al Puerto de Abrigo se hace a un ritmo suave, justo a tiempo para ver el cielo cambiar de color. Llegas a tierra firme relajado, sin haberte preocupado por limpiar, navegar o guardar cosas.
Para eso estamos en Ocean Access: para que tu única tarea sea decidir con quién quieres compartir el día.